martes, 11 de noviembre de 2014

Ensayo: “Ley Emilia”

El día domingo 20 de enero del presente año y dramático y doloroso hecho  ocurrido en la comuna de Vitacura, un fatídico accidente, con fatal resultado, queda  como víctima una pequeña niña llamada Emilia Silva Figueroa, con tan solo 9 meses de edad. La familia conducía bajos los excesos de velocidad, cada ocupante del automóvil con sus respectivos cinturones de seguridad, la pequeña en su silla, cuando se detienen en un semáforo en rojo, sin embargo fueron impactados con gran fuerza por una camioneta conducida por un hombre en estado de ebriedad, identificado como Nelson Fariña. La pequeña fue trasladada al centro asistencial, falleciendo momentos más tarde. El hombre causante de esta tragedia solo se le condeno a arresto domiciliario, y orden de arraigo, mientras espera ser formalizado.
Los hechos causados por el conductor el señor Fariña, son repudiables y deberían tener todo el peso de la ley, en palabras simples, el cometió uno de los delitos que deberían tener la mayor pena, sin ningún beneficio carcelario, como la rebaja de pena o dado que la pena aplicada (pena menor) da beneficio a apelar.
La nueva normativa legal nació de una petición ciudadana y lleva el nombre de ley Emilia por la pequeña fallecida Emilia Silva Figueroa. Representa a muchas familias y amigos que han perdido un ser querido a causa de un conductor irresponsable con efectos del alcohol en su cuerpo. Con la nueva Ley Emilia, que se encuentra vigente desde el 16 de septiembre de 2014, se sanciona con cárcel efectiva de al menos un año a los conductores en estado de ebriedad que generen lesiones graves, gravísimas o la muerte. Además, con esta reforma se establece como delito fugarse del lugar del accidente y negarse a realizar el alcohotest o la alcoholemia. De esta forma, la Ley Emilia complementa la Ley Tolerancia Cero que entró en vigencia el año 2012, bajando los límites de alcohol permitidos en la sangre para los conductores y aumentando las sanciones por manejo en estado de ebriedad, como por ejemplo la cancelación de la licencia de conducir.
Esta normativa eleva las penas de la conducción bajo la influencia del alcohol o sustancias estupefacientes que causen lesiones gravísimas o la muerte, cuya penalidad va de tres a cinco años; la nueva ley fija entre tres y 10 años, estableciendo, además, que no se podrá imponer una pena inferior a ese mínimo y el condenado deberá cumplir al menos un año efectivo de cárcel antes de obtener algún beneficio que implique la libertad. Simultáneamente, se aprobó una ley que eleva la pena mínima del homicidio simple de cinco a 10 años y del homicidio calificado, de 10 a 15 años.
El año pasado se había presentado otro proyecto de ley con el mismo fin y a raíz del mismo caso, que fue objeto de críticas por exacerbar el tratamiento del delito de conducción en estado de ebriedad o bajo drogas con los mencionados resultados -que al cabo es una figura de negligencia-, por crear un desequilibrio en la valoración penal con respecto al homicidio, que es un ilícito doloso que tiene una baja penalidad relativa en nuestro país, al tener asignado un mínimo de apenas cinco años. Con ello, el responsable, si concurren atenuantes, podría no cumplir pena efectiva, en circunstancias que el bien jurídico protegido es la vida y se está cautelando de un ataque intencional.
No obstante con la concreción de la Ley Emilia esta ha resultado más razonable y coherente con el sistema penal que la propuesta original, subsisten aspectos discutibles. Desde luego, no se permite que las atenuantes jueguen el papel de rebajar la pena incluso más allá de la pena asignada al ilícito, como en la generalidad de los delitos, lo que puede constituir una discriminación arbitraria y, por lo mismo, ser objeto de impugnación ante el Tribunal Constitucional por los afectados. Asimismo, debe cumplirse a todo evento un año de presidio, norma que nuevamente constituye una discriminación frente a otros delitos. En este aspecto, el problema está en que hoy los beneficios de cumplimiento alternativo o la libertad condicional se otorgan en forma casi automática y sin ponderar su conveniencia en cada caso, como correspondería. Cabría, entonces, estudiar una reforma que haga más estricta la aplicación de estas normas y no aprobar restricciones legales para ciertos delitos.
Aunque se castiga a quienes provocan accidentes tras haber consumido alcohol, familiares de otras víctimas critican que no se haga lo mismo con quienes manejan irresponsablemente a exceso de velocidad. Bajo la consigna “si tomas, no manejes”, la semana pasada entró en vigencia la tan esperada Ley Emilia, justo para el periodo de Fiestas Patrias. De hecho, terminada la larga celebración de 4 días, se supo que ya había 10 formalizados en el país por esta normativa, la mayoría de la zona centro sur. Al término de este reportaje, todavía no existía ningún caso en la Región de Coquimbo. Eso sí, Carabineros sorprendió entre el 17 y el 20 de septiembre a 33 personas en estado de ebriedad al volante, en lo que se refiere a la provincia de Elqui.

En otro aspecto, es negativo legislar en función del impacto que producen ciertos casos, ya que provoca distorsiones y tratamientos poco equitativos entre diversas situaciones. El sistema penal debe constituir un todo coherente y las modificaciones parciales atentan contra este objetivo que se pretende lograr .
La ley Emilia es sin duda una sin mayor importancia justicia misma que  el gobierno deja de lado por poca importancia, actitudes que no veo de tal modo que sean de mi agrado , ya que por ejemplo, a los narcotraficantes se le aplica todo el peso de la ley siendo que hay veces que ellos no le  han causado la muerte a nadie ni han querido causarla. También  hay situaciones que solo se les ven enredados en tal enrollo, que por el contrario del señor Fariña, este se encontraba en estado de ebriedad arrojado por el alcotest practicado por carabineros de chile autoridades competente para realizarlos. Este en pleno uso de sus conocimientos de que está prohibido conducir bajo este efecto (otra ley infringida) sale nuevamente, toma su auto en busca de comprar más alcohol y es en este trayecto donde provoca el accidente con víctima fatal.